domingo, 27 de mayo de 2012


Menos de una semana, exactamente 4 días pero realmente no quiero que llegue más, mucho tiempo lo espere y todos los años restaba los días, hacia esa cuenta para llegar a ese primero de junio que tanto esperaba, es más  hasta hace tres meses aproximadamente lo seguía haciendo, seguía restando pero ya no lo quiero cerca, quiero alejarme lo más posible de esa fecha, quiero vivir el ahora y no avanzar. Ya perdí demasiado en el pasado, un vacío enorme quedo en mí y nada nunca lo podrá llenar; sé que el seguir adelante me quitará cada vez más cosas que aprecio y las que no me gustaría perder jamás pero es inevitable el tiempo sigue transcurriendo y yo sigo creciendo.
Tengo miedo al futuro, a lo que puede llegar a pasar, a lo desconocido y que me pueda dañar de algún modo. Desearía volver el tiempo atrás y regresar a cuando todo me parecía perfecto a pesar de que en ese momento no lo veía exactamente de esa forma, me encantaría dejar de añorar el pasado, lo que no va a volver y encontrar el valor suficiente para enfrentar el día a día sin desplomarme.
Muchas veces no encuentro manera de ordenar mis ideas y mi cabeza se convierte en un completo caos ya que nunca supe expresarme como quería y guardarme así millones de sentimientos y esas ganas de hacer ciertas cosas, esas cosas que solo tenia oportunidad de hacer ESA vez.
Quiero ser esa nena que nada le importaba, la que solía reír de todo y a pesar de su mal carácter podía soñar todas las noches cosas hermosas porque solamente tenia que recordar el día que había dejado pasar horas atrás, esa nena que lograba imaginar ser una princesa y tener la vida que siempre deseo cuando en realidad ya la tenia.
Ser niño te da la capacidad de sonreír al ver una mariposa y con solo una caja jugar a ser un rey en su enorme castillo, porque cuando sos chico nada tiene limites y lo infinito esta más cerca de lo que imaginas, la realidad no te preocupa los problemas y peligros que hay los tomas como juego y únicamente que se te pinche el globo de minnie, que pierdas uno de tus juguetes favoritos o ese tipo de cosas que ahora podríamos llamar insignificancias te ponían mal, un raspón no era una caída sino una herida de guerra en una genial aventura que habías tenido, un recuerdo más de esas grandes historias.
Hay que reconocer que a esa edad nada te detenía vos mismo eras la persona de mayor poder en el planeta y con solo decir las palabras mágicas podías transformar toda la realidad.

            QUIERO VOLVER A MI NIÑES Y NO SOLTARLA NUNCA DE LOS JAMACES…


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