sábado, 15 de octubre de 2011

Vivimos en una sociedad de consumo, en la que el modo de vida cada vez es más mecanizado, menos importancia al interior y demasiada al exterior. Vivimos en un mundo acelerado, en el que no se disfruta los buenos momentos, solo se pasa el día a día. Vivimos por la tecnología, relaciones que solo son a través de una pantalla.
Pero la pregunta sería queremos realmente eso? pensar que antes era todo diferente, que se pasaban más horas en el patio con las rodillas raspadas que encerrado en casa; que preferían tener un amigo pero de los de verdad a que doscientos y de casualidad; que las etapas no se quemaban, todo era a su tiempo; que la belleza no solo se basaba en el físico.
El tiempo pasa y todo cambia, pero para que seguir viviendo en un mundo en el que solo importa la fama, el dinero y la belleza, donde te discriminan por ser como sos, por no querer ser igual a los demás.
Ya se vuelve inútil intentarlo, por más voluntad que uno ponga no puede luchar contra una multitud, pero a no bajar los brazos, siguen existiendo esas personas que no se centran en las opiniones de los demás sino que tienen su propia personalidad, que van contra la corriente, que hacen lo que quieren y no lo que esta implementado o mejor visto, esas personas que no les interesa nada más que vivir porque no hay camino a la felicidad, la felicidad es el camino.

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